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EL TERRENO, AMBITO GEOGRAFICO Y CLIMA

El terreno se halla en la ladera de la sierra descendiendo en terrazas donde hay plantados cerca de 250 olivos.La orientación es sur y estamos a unos 560 metros sobre el nivel del mar. Tenemos un clima suave con una pluviosidad media en los últimos diez años de 1300 mm. Las lluvias concentran sus máximos en el otoño e invierno y los veranos son calurosos y secos. Creo es importante determinar estos aspectos pues de ellos dependerá las labores a realizar y en el tiempo que hay que hacerlas. Mi intención será comentarlas de acuerdo a como las vayamos realizando.

EL SUELO

Es importante tener en cuenta a la hora de iniciar un huerto el tipo de suelo. En mi caso el suelo es arcilloso y por lo tanto muy pesado y difícil de trabajar. Lo ideal es aportar compost y estiércol suficiente para mejorar su estructura a la par que los nutrientes necesarios para el buen desarrollo de las plantas.

El suelo arcilloso presenta, por otro lado, cualidades interesantes (no todo iba a ser malo) fija mejor los nutrientes y conserva mejor la humedad.

Para mejorar la estructura del suelo y al objeto de ahorrar costes en compost (no soy todavía autosuficiente) aporto arena, evidentemente no dejo de echar compost pero lo hago en menores cantidades.La arena no aporta nutrientes pero mejora la estructura del suelo y luego es más fácil de trabajar la tierra (no se compacta ).

martes, 17 de mayo de 2011

CUENTO INFANTIL - LA ABEJA PAYA DE LA VERA

Esta es la historia de una abeja que se llamaba Paya. Vivía en una comarca del norte de Cáceres llamada La Vera, en una colmena junto con otros millares de abejas. El lugar donde vivía Paya era de una gran belleza, rodeada de montañas, cerca de una garganta por la que bajaba un agua cristalina y donde había verdes prados que en primavera se llenaban de flores. Era ésta, la  época del año donde en la colmena había más actividad.

Cada mañana, a primera hora las abejas partían de la colmena dirigiéndose hacia las flores donde recogían el polen que luego les serviría de alimento. Lo transportaban pegado a sus patitas, volviendo a la colmena cuando ya no podían acumular más, donde lo descargaban para luego volver a salir y repetir la misma operación. Al ir de flor en flor algo del polen que recogían en una, se les caía en otra.

Dada su  inmovilidad, eran las abejas las que ponían en contacto a unas flores con otras intercambiando pólenes y consiguiendo que de esta forma pudieran nacer nuevas flores. Éstas tenían unos colores muy atractivos para llamar la atención de las abejas, pareciendo querer decir : ¡¡¡ Aquí estamos, venir!!!.


  La actividad en la colmena era frenética desde primera hora de la mañana. A Paya se le hacia muy cansado y aburrido, pero les decían que debían almacenar comida para luego tener en el invierno. Todos los días lo mismo, salir muy temprano y volver al anochecer.

Cercano al lugar donde Paya vivía había campos donde los humanos cultivaban sus huertos en los que algunos utilizaban pesticidas para combatir las plagas. Se contaba en la colmena que las que se habían acercado no volvían. Muchas ,sin embargo no hacían caso de los rumores.
                    -Ven Paya,vamos a la zona de la huerta, hay muchas flores - le dijo una
                    - No, gracias prefiero no ir - contesto prudentemente Paya.

Paya observó que no todos estaban sometidos a la misma disciplina en el trabajo. Algunos se quedaban en la colmena, eran los machos, les llamaban los zánganos. Esos no dan un " palo al agua", pensó Paya, "que morro tienen" se dijo.
Además había una , a la que llamaban reina, que solo se dedicaba a tener y cuidar de las nuevas abejas.
                     - Que fresca,nos manda a trabajar y ella se queda en la colmena !!-
Este hecho le enfadaba mucho, a ella de vez en cuando también le apetecería quedarse en casa y levantarse tarde.


Un día se acercó a una casa porque oyó  música que le llamó la atención. Con cuidado, sin dejarse ver, observó y escuchó. Sonaba bien. Un humano dijo :

                         - ¡Cómo me gusta el flamenco!.
                         - Para escuchar flamenco del bueno hay que ir a Sevilla - repuso otro.
                         - Ayyyyy......que penita más grande.......olé... - sonaba la música.
Paya se quedó escuchando largo rato. Le gustaba, tenia sentimiento.

Volviendo a la colmena a la caída de la tarde pensó que no estaría mal dejarla y dirigirse a ese lugar llamado Sevilla. Quería aventuras y dejar de trabajar tanto. Planeó que al día siguiente saldría para no volver.
Se levantó como todos los días con las demás, alguna le dijo de acompañarla pero ella se excusó diciendo:

                          - No, hoy prefiero ir sola -

Se encaminó hacia el sur. Paya pensó que esos ritmos deberían pertenecer a lugares donde el sol calentase. Era tan solo una intuición.
Se guió por la posición del sol y sobre todo por un cartel que vio en la carretera que ponía Sevilla. Nunca había salido del entorno de la colmena y prefirió asegurarse guiándose por las indicaciones.
De pronto ¡¡¡ zas!!! chocó contra el cristal de un coche, quedó medio mareada por el golpe. Al rato se pudo reponer y seguir viaje.

                      - Debo de ser más cuidadosa podría haber sido mucho peor -


A  partir de entonces el viaje lo siguió por el costado de la carretera . A veces atajaba allí donde  había una curva para retomarla algo más adelante internandose en campos de flores aprovechando para alimentarse. Dormía en las cunetas preferiblemente posada en la rama de algún árbol.
Después de algunos días llegó a Sevilla. Erró por la ciudad sin escuchar más que ruidos desagradables que producían coches y motos:

                          - ¡¡¡¡Brmmm.....mick,mock.....rrrrrr.....!!!! -

No escuchó nada parecido a la música que había oído en la Vera y que era uno de los  motivos del viaje.
Estaba a punto de abandonar la búsqueda para irse algún lugar más tranquilo lejos de Sevilla , cuando de repente escuchó :

                      - Lerelelelele..................olé y olé......trelerelelelele.... -

El sonido salía de una de las casas en un barrio de las afueras de la ciudad.
Se quedó absorta disfrutando de la música. A partir de ese día al atardecer se dirigía a ese mismo lugar para gozar de los ritmos flamencos.

Durante el día se alejaba de la ciudad refugiándose en la tranquilidad de los campos de alrededor para luego volver al anochecer. Así paso todo el verano. Pero llegó el otoño. El frío y la lluvia hicieron su aparición.
Por las noches pasaba frío y en los campos ya no había flores de las que alimentarse. Empezó a lamentar haber dejado la colmena.

Un día en que Paya había perdido toda la esperanza se cruzó con otra abeja que le preguntó :

                      - ¿Qué te pasa compañera? ¿por qué se te ve tan triste? ¿de dónde vienes? -
                      - Me llamo Paya y vengo de muy lejos. Ahora con este tiempo no puedo regresar  a mi colmena. Tengo mucho miedo.-                  
                       - Mmmm..........- se quedó pensando la abeja.
                       - Quizás podamos hacer algo. En mi colmena se necesitan obreras para trabajar - le dijo

Paya al llegar a la colmena fue bien recibida y allí se quedo para siempre. Cuando llegaba la primavera además de buscar flores, algunas veces sin que se dieran cuenta , se acercaba  a la ciudad para escuchar flamenquito que tanto le gustaba.


2 comentarios:

  1. Olé, Olé, lereleeeee¡¡¡ Qué bonita historia¡¡ Yo quiero irme con la Payita esa¡¡¡

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  2. Me encantó este cuento Tios! Los voy a juntar a todos y se los voy a regalar a Lorenzo y algunos otros niño que conozco! Los quiero mucho. Besoss

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