EL TERRENO, AMBITO GEOGRAFICO Y CLIMA

El terreno se halla en la ladera de la sierra descendiendo en terrazas donde hay plantados cerca de 250 olivos.La orientación es sur y estamos a unos 560 metros sobre el nivel del mar. Tenemos un clima suave con una pluviosidad media en los últimos diez años de 1300 mm. Las lluvias concentran sus máximos en el otoño e invierno y los veranos son calurosos y secos. Creo es importante determinar estos aspectos pues de ellos dependerá las labores a realizar y en el tiempo que hay que hacerlas. Mi intención será comentarlas de acuerdo a como las vayamos realizando.

EL SUELO

Es importante tener en cuenta a la hora de iniciar un huerto el tipo de suelo. En mi caso el suelo es arcilloso y por lo tanto muy pesado y difícil de trabajar. Lo ideal es aportar compost y estiércol suficiente para mejorar su estructura a la par que los nutrientes necesarios para el buen desarrollo de las plantas.

El suelo arcilloso presenta, por otro lado, cualidades interesantes (no todo iba a ser malo) fija mejor los nutrientes y conserva mejor la humedad.

Para mejorar la estructura del suelo y al objeto de ahorrar costes en compost (no soy todavía autosuficiente) aporto arena, evidentemente no dejo de echar compost pero lo hago en menores cantidades.La arena no aporta nutrientes pero mejora la estructura del suelo y luego es más fácil de trabajar la tierra (no se compacta ).

miércoles, 4 de mayo de 2011

COCINA GUISANTES

El pasado otoño nuestra amiga Marilo sembró uno de los bancales de su huerto con guisantes para abono verde y en otro, a unos escasos cuatro metros, un par de hileras de guisantes para consumo.


Las dos hileras de consumo salieron muy ralos, vamos, que nacería una mata de guisantes de cada doce, más o menos. Sin embargo, en el bancal donde los sembró para que le sirvieran de abono, utilizando la misma variedad de semilla y haciéndolo de la misma forma y al mismo tiempo, nacieron todos. La conclusión es, que hemos cosechado guisantes gracias a la idea de sembrarlos para abono verde, y ahora van a terminar en el plato.

Después de la recolección, aprovechamos parte de ellos para hacer una comida en conjunto, y con el resto hicimos algo de conserva.

Los cocinamos de una forma muy sencilla. Sólo se necesitan los guisantes, unas cebolletas frescas (que dicho sea de paso, ahora están estupendas), beicon y huevos.

Se cuecen los guisantes en agua y sal, se escurren bien.


Se pican las cebolletas en juliana fina, y el beicon en trozos pequeños. Se pone una cazuela con aceite y se rehoga primero la cebolleta y cuando está pochada se añade el beicon y se rehoga igualmente,

a continuación los guisantes y se les deja unos minutos para que toman sabor. Pasados esos minutos, se escalfan los huevos en el calor de la verdura, y listo.


Este plato constituye en sí una comida completa.

Esta receta se la debemos a la madre de Gachi, que es una estupenda cocinera, y que todos queremos mucho.


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